viernes, diciembre 02, 2005


Allí estábamos esa mágica noche de otoño, no faltaba nadie:él y yo. Dentro de la casa, la chimenea lanzaba su leve y oscuro rumor, por aquella boca que parecía unirse directamente con el cielo.Fuera, se nos abría auqel maravilloso bosque oscuro y precioso.Ëramos felices, pues no necesitabamos otra cosa para estar bien, él, yo, y aquel mundo privado que parecía estr hecho para nosotros dos, pues nos albergaba ayí con gran hospitalidad, y nos permitía observar en primera fila el gran espectáculo que tenía lugar como cada noche al margen del resto de la humanidad.Tumbados allí en el suelo disfrutando de aquella noche, se hizo un extraño silencio histérico.Frente a nosotros apareció de la inmensa nada unos seres que parecían sacados de las más profundas raices del firmamento. Eran seres etéreos, luminosos, sutiles y perfectos.No sabría decir si eran hombres o mujeres, pues no se distinguía bien entre la neblina que les acompañaba.Vestían largas túnicas de colores oscuros que se asemejaban sorprendentemente al follaje que nos rodeaba en ese claro del bosque.Sus cabellos hondeaban al son dela ligera brisaque corría.Llevaban caballos, o animales muy parecidos.Sus ojos desconcertaban...Todos ellos eran de color negro.Un negro profundo que brillaba con los rayos de la lunaque los árboles permitian que pasaranpara tocarnos.Aquella extrañaprocesión iba a compañada por un gran ejercito de luciérnagas que guiaban el camino con sus timidas luces.En el aire, volaban alguna que otra lechuza que alegraba el paso co su dulce y melancólico canto.No sabíamos que hacer aunque, ¿para qué hacer nada?Aquella situación nos hizo sentirnos únicos en el mmundo.Era una sensación extraña y dificil de explicar.Supongo que se asemejaría a estar volando mientras tienes todo un océano a tus pies, interminable y magestuoso.Aquella procesión poco apoco se fue alejando de nosotros y perdiéndose rápidamente en la inmensidad del bosquehasta que no pudimos ver nada más.Un tremndo silencio de hizo de pronto.No queríamos que esa noch pasara nunca, pues ahí nos dimos cuenta de lo que la felicidad puede hacer en nuestra imagiación.